sábado, 22 de diciembre de 2012

Todo que contar

Escribo poco por muchas razones. Una de ellas son dos. Las ideas negras. A saber:

  1. El impulso más fuerte por escribir suele ser el de las ideas negras. Es decir, el de la tristeza, la rabia, la autocompasión, el histrionismo y los extremos. Cuando no veo luz y todo se me hace un peso que me asfixia.
  2. Cuanto más negras son las ideas, cuanto más triste, más se me cierran los dedos y no consigo estirarlos para teclear. Que ya bastante duele como para echarlo, estirarlo, contemplarlo sobre el fondo blanco, fascinada por el vómito.
Y para qué es un blog si no para compartir, para vomitar rabia o arco iris (derechos de autor: Bich75). Pero para qué es un blog si no es un ejercicio de narcisismo. Y si mola, pues bien. Y si no, es un pedazo más de basura flotando en la red, como los muertos por el Espacio en las películas de ciencia ficción.