sábado, 26 de julio de 2014

Me gusta

Me gusta el sol de invierno pero, sobre todo, el de primavera.

Me gusta el roce suave y blando de mis muslos al andar cuando llevo falda.

Me gusta la brisa fresca y que me revuelva el pelo o me levante el flequillo.

Me gusta el ris-ras del zapato con media, autocaricia no planeada.

Me gusta su cuerpo que huele a niña y los abrazos en la cama.

Me gusta el frescor dulce del melón en mi boca. Y en la suya.

Me gustan sus ojos chinitos por la mañana y me gustaría besarle la frente y decirle que ya, ya, un poco más.

Me gusta cerrar los ojos en el metro y evadirme.

Me gusta abrir la tapa de la funda roja con lunares del ebook y preguntarme qué quiero leer hoy.

Me gustan los masajes en los pies.

Me gusta levantar la vista y encontrar sus ojos, complicidad implícita y secreta.

Me gusta fijarme en los zapatos de la gente cuando estamos sentados.

Me gusta salir del agua y tenderme bocabajo en la toalla, sintiendo los puñalitos en la espalda del sol. Y hacer pequeñas tumbas con el índice y usar piedrecitas enanas como lápidas.

Me gusta escribir.

¿Qué te gusta a ti?
¿Te gustan los memes?

viernes, 25 de julio de 2014

Cierra los ojos

Cierra los ojos. Cierra los ojos para que no puedan verte y las cosas pasen de largo. Que no está sucediendo, que no hay nada, que no estás. Que no eres más que terciopelo negro con estrellas tras los párpados y latido lento al respirar.

Deja que pase y lo sientas en el levantarse del flequillo, en el aire en la cara cerca del tren que acaba de dejarte atrás.

No sentir, no temer. La sangre circulando despacio, las manos calladas y la piel cerrada. Como los ojos.

Cierra los ojos. Cierra los ojos y escóndete.

lunes, 14 de julio de 2014

Lejos

Sola en el trabajo, con mis tareas, huída, tirando serpentinas como desde un barco. Que apenas si llegan a manos blandas o se parten en confeti, por lo de papel y todo eso.

Sola en el coche, camino a casa, peleándome con la flamante radio que hoy se empeñaba en que tocaba Intereconomía cada vez que Manolo García llegaba al "que se derrumben las paredes sobre mí que en tu regazo supliqué".

Sola en el parque y en la piscina, intentando atrapar el sol en la cara para ver si me ilumina por dentro.

Sola en casa. Cada uno a su espacio.

Sola entre tanta gente. Y cada vez más lejos.