miércoles, 30 de noviembre de 2016

Transferencias

Hay días en los que todo el mundo es hermoso. Me refiero a las personas. No guapas, sino luminosas. Me voy cruzando con ellas y me quedo con detalles precisos.

Otras veces, si alguien sonríe, se me pega en un ejercicio de transferencia y empatía que no sé explicar. Ternura, alegría. Se me encoge algo dentro y siento la campanilla de su risa en mi garganta.
Qué luz tiene la gente cuando sonríe. Así, sola por la calle. 

Hay días que me levanto loca.

domingo, 20 de noviembre de 2016

La vida en rosa

Me repiten y me martillean la cabeza con que deje el antidepresivo. Y yo me he ido entreteniendo como Caperucita, recogiendo flores y admirando el paisaje. Quiero cinco minutitos más. Porque total, ya habrá tiempo. Así es que me agarro con uñas y dientes a la mínima dosis. La que se supone que es prácticamente nada.
Me repiten que no es bueno, que no es natural, que si dependemos de algo externo nunca logramos ser dueños de nuestra vida. Pero es que me piden que renuncie a la vida en rosa. La vida sin sobresaltos, sin grandes alegrías ni emociones pero SIN DOLOR. Y eso es mucho. Sentir que sube un poquito la espuma para bluf, que la rabia no llegue nunca, sólo un malestar en la boca del estómago. Una rabia que quiso subir pero ni llegó a ser. Y lo mismo para las lágrimas. No me jodas, no me jodas. No quiero renunciar a eso. No estoy tan segura de que compense lo de también sentir alegría en mayúsculas y placer.
Pero como en el fondo supongo que tienen razón, soy caperucita buena y le doy la espalda a las flores para coger el camino corto. Sintiendo el aliento del lobo en el cogote, supuestamente libre. Libre de químicos malignos modifiquen lo que debe fluir y sobre lo que debo trabajar. Libre de factores externos. Esclava de mis excesos, esclava de mi carácter, paranoias y agujeros negros. Supuestamente libre. En fin.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Te deseo lo mejor

He oído decir de alguien que "no le deseo nada malo, al revés, todo lo mejor. Que le toque la lotería, que le vaya todo bien; que sea feliz y siga su vida, pero lejos de la mía". Y lo he repetido en alguna ocasión. La última, hace poco. Pero esta vez me corregí.
Qué puñetas quiero que sea feliz y le vaya bien. Lo que quiero es que se joda, que recoja lo que siembra, que reviente o siga caminando, me da igual. Pero eso sí, todo todo, lo que sea: lejos. Decir lo contrario es falso y no engaña nadie. Ni siquiera a mí.