jueves, 28 de febrero de 2013

Adiós, febrero.

Hoy es el último día. Qué le está pasando a este mes que coincido con gente de mi entorno en que está siendo un asco.
Queremos que se acabe. Papirotazo al calendario. Patada al conjunto de días estructurado en semanas.

Un cambio de fecha para dejar de escribir ese maldito dos antes del año y pasar a 01/03/2013. Y desde ahí. Mes nuevo. Marzo dientecillos de metal, frío que purifica.

Digo yo, o eso quiero.

viernes, 15 de febrero de 2013

Lluevo (I)

Lloro. Lloro y lloro. No todo el tiempo, no mucho rato. Suave y bajito, sin histrionismos. Más que llorar, lluevo. Lluevo casi sin querer, gotas templadas, redondas y lentas sobre mi regazo.

A veces, por la mañana. La carretera y yo. Y los tontos que ponen las antinieblas cuando chispea, aunque haya atasco. Es un permiso que me doy. No hago daño a nadie, no hay preguntas. Al entrar en el edificio me seco los ojos, me sueno la nariz y estoy a salvo. A salvo de las palabras y las dudas. Unas horas sacando trabajo, manteniendo mi cabeza en organizar, producir, gestionar. Ese Tetris que me calma.

Y también de noche. Cuando la cocina está recogida y la niña acostada. Se me encoge algo dentro hasta hacerse un nudo de pañuelo. A veces de tan fuerte apretado que cuesta respirar. Otras suave que se deshace en el agua de las lágrimas, pañuelo de tela húmedo y estampado. Me aburre leer ahora, así es que desconecto jugando a formar filas y columnas de ranas y ositos. Line Pop. El nuevo Jewels, tan simple, tan adictivo. Hortera como sólo los japoneses saben ser. Caen los dibujos y a mí se me empieza a caer el cansancio por las mejillas, rodándome esta tristeza vacía piel abajo.