domingo, 30 de junio de 2013

So close, no matter how far (I)

¿Todos me sentís tan cerca?

¿Soy más real ahora que estás leyendo?

No importan los kilómetros si puedo sentir a alguien aquí a mi lado. Y a veces será ilusión, pero otras será cierto.

viernes, 28 de junio de 2013

La voz

Tu voz. Tu voz conocida y antigua. Tu voz joven y suave. Tu voz, palma de la mano bajo mi garganta, sobre el corazón. Ese rincón de terciopelo negro que retumba al cerrar los ojos. Bendito estéreo. Tu voz.

Como una lluvia de susurros en todo mi pelo, una lluvia que me acaricia sin palabras y siento que no va a pasar nada, que todo está bien. Una voz de arrullo y canción de cuna adulta.

Tu voz.

miércoles, 26 de junio de 2013

Se trata de no resbalar

El equilibrio no puedes perder.

Y de ahí salió el título de este blog. Sorpresa desagradable al descubrirlo. Al volver a escuchar la canción de hacía siglos para mí. Sorpresa desagradable porque ni siquiera soy original al hacer equilibrios para mantener la cordura.

Y ni siquiera es una canción que me guste.

Deprisa, de Danza Invisible

martes, 25 de junio de 2013

La canción

Hay una canción. Da igual cuál porque siempre hay una. Y esa es la llave, la clave, la droga. Esa que le inyectan al héroe de turno para doblegar su voluntad. El fluido sonoro que puede anular el pensamiento consciente. ESA CANCIÓN.

La podría escuchar una y otra vez, en un ciclo enfermizo. Pero no es sólo eso. Es un estado al que cuesta no llegar y hay que hacer un esfuerzo para no cerrar los ojos y dejar que el coche vaya a la deriva. Porque perderíamos el control ambos. Máquina y persona.

Que las notas vayan penetrando por los poros invadiendo el cuerpo y se instalen en alguna parte de la cabeza hasta doler en el pecho como un gas rosa, caliente y perfumado. Como un veneno.

Y entonces, momento peligro. Podrías pedirme lo que quisieras. Y yo estaría hipnotizada. Tango y canción de cuna, el Confía en mí de Kaa.

O el romper el hechizo con tu voz provocaría nuevas oleadas de sueños. Esta vez, asesinos. Quién sabe.

 

jueves, 20 de junio de 2013

Vuelvo a casa

Pero cuándo voy a aprender que no puedo escapar de mí misma. Que Kavafis y su plagiadora tienen razón. Que no puedo escapar de la ciudad porque la llevo en mí, porque soy yo. Y ninguna mudanza bloguera va a cambiar eso.

Tengo que escribir. Quiero escribir. Y a veces no sé cómo.

Gracias por leer este blog.