sábado, 10 de diciembre de 2016

Lágrimas en la lluvia

Quisiera abrir un blog nuevo, un blog condenado, como lo que escribiría en él. Fijáos que tontería. A veces pienso en todos los recuerdos que almaceno y que no pueden ser contados. No todos. No por secretos sino porque son un tacto, un olor, pelo, sabor, una luz, un puño cerrado y un pensamiento. Y la estructura que los guarda es esta cabeza, esta masa de células chispitas van chispitas vienen que un día se apagará y ya.
Si un árbol se cae en mitad del bosque etc. PERO si ya nadie recuerda algo, es como si nunca hubiera sido. Y no puedo soportar esa idea.
Y me agarra una angustia estúpida, por lo inútil y sin sentido.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Transferencias

Hay días en los que todo el mundo es hermoso. Me refiero a las personas. No guapas, sino luminosas. Me voy cruzando con ellas y me quedo con detalles precisos.

Otras veces, si alguien sonríe, se me pega en un ejercicio de transferencia y empatía que no sé explicar. Ternura, alegría. Se me encoge algo dentro y siento la campanilla de su risa en mi garganta.
Qué luz tiene la gente cuando sonríe. Así, sola por la calle. 

Hay días que me levanto loca.

domingo, 20 de noviembre de 2016

La vida en rosa

Me repiten y me martillean la cabeza con que deje el antidepresivo. Y yo me he ido entreteniendo como Caperucita, recogiendo flores y admirando el paisaje. Quiero cinco minutitos más. Porque total, ya habrá tiempo. Así es que me agarro con uñas y dientes a la mínima dosis. La que se supone que es prácticamente nada.
Me repiten que no es bueno, que no es natural, que si dependemos de algo externo nunca logramos ser dueños de nuestra vida. Pero es que me piden que renuncie a la vida en rosa. La vida sin sobresaltos, sin grandes alegrías ni emociones pero SIN DOLOR. Y eso es mucho. Sentir que sube un poquito la espuma para bluf, que la rabia no llegue nunca, sólo un malestar en la boca del estómago. Una rabia que quiso subir pero ni llegó a ser. Y lo mismo para las lágrimas. No me jodas, no me jodas. No quiero renunciar a eso. No estoy tan segura de que compense lo de también sentir alegría en mayúsculas y placer.
Pero como en el fondo supongo que tienen razón, soy caperucita buena y le doy la espalda a las flores para coger el camino corto. Sintiendo el aliento del lobo en el cogote, supuestamente libre. Libre de químicos malignos modifiquen lo que debe fluir y sobre lo que debo trabajar. Libre de factores externos. Esclava de mis excesos, esclava de mi carácter, paranoias y agujeros negros. Supuestamente libre. En fin.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Te deseo lo mejor

He oído decir de alguien que "no le deseo nada malo, al revés, todo lo mejor. Que le toque la lotería, que le vaya todo bien; que sea feliz y siga su vida, pero lejos de la mía". Y lo he repetido en alguna ocasión. La última, hace poco. Pero esta vez me corregí.
Qué puñetas quiero que sea feliz y le vaya bien. Lo que quiero es que se joda, que recoja lo que siembra, que reviente o siga caminando, me da igual. Pero eso sí, todo todo, lo que sea: lejos. Decir lo contrario es falso y no engaña nadie. Ni siquiera a mí.

miércoles, 17 de agosto de 2016

Decisiones

He pasado unos años alejada de muchas cosas por voluntad propia. También de personas. A raiz de uno de estos saltos con los que parece cambiar mi visión de la vida, decido que he cometido algunos errores de juicio y que hay personas que merecen ser recuperadas porque alejarme de ellas sólo estuvo justificado por mi estado en ese punto concreto. Así es que levanto el teléfono, envío whatsapps. El tiempo no parece haber pasado. Es estupendo reencontrar a gente que quedó en el camino. Me siento bien, ya no les tengo miedo ni siento rechazo hacia ellos. También es curioso ver cómo son sin el filtro de la inseguridad y la depresión. Ver sus fantasmas a plena luz. Y flipar. Encontrarme con personas que ya no son gigantes sino chiquititas y frágiles. Volverlas a querer como son, lamentando un poco el tiempo perdido.

Entonces me quedo un poco más, solo un poco, para ir descubriendo capas debajo del entusiasmo del reencuentro y redescubrir por qué me alejé entonces. Y sentir la punzadita de dolor porque, despúes de todo, aunque por las razones equivocadas, la distancia que marqué, las vallas que interpuse, bien puestas estaban. Pero también sentir la punzadita agridulce de que, después de todo, he sido y soy buena emitiendo juicios y que puedo seguir mi instinto. Que sé tomar buenas decisiones.

Una pena que tenga que darme cuenta así.

lunes, 25 de enero de 2016

Metamorfosis y abanicos

Otras veces he mudado la piel, como las serpientes, como los insectos. Pero ahora mantengo la misma, por curtida, por amada, porque es la que tengo y la que me toca. Porque es mía y no quiero cambiarla cuando no lo necesito.
Ahora mudo por dentro o desde dentro. Qué liberación, qué aire fresco entre las costillas. 

Ya no es tan fácil resbalar. La imagen de un pozo a mis pies por el que caigo despacio pero sin remedio ya no es recurrente. He salido por el brocal y ahora piso la hierba mojada. Eso significa frío, humedad, dolor si me clavo una piedrecita; pero sobre todo calor, cosquillas y felicidad. Eso significa vida.

Incluso el miedo es parte de sentirse viva. Esto no es una metamorfosis, es abrazar y comprender lo que soy. Aceptarlo y jugar mis cartas. Y las tengo buenas, lo sé. Algunas me han tocado en suerte y otras las he ganado. Vuelvo a cosas que había olvidado y que estaban a la luz del sol: sentirme capaz, hablar con los extraños, entusiasmarme por las cosas. Ser yo misma sin imponerme ser mi propio juez y condenarme. Porque nadie es juez de nadie. Y porque voy a disfrutar de todo lo que tengo.

He perdido a personas por el camino. Algunas las lamento, otras no tanto. Perder a los que verdaderamente nunca les importé es pura higiene. Profecías autocumplidas y gente sin corazón mezclados. No veo por qué intentar ganarme el aprecio de gente a la que, en el fondo, desprecio. Así de incongruente es una a veces. Adiós.

Hola, abanico de posibilidades, frase manida pero delante de mí: a mi alcance. Y hay tantas opciones, tanto poder para escoger o decidir que puedo ser lo que quiera. Y sé qué es lo que quiero: quiero ser feliz.