martes, 26 de junio de 2012

No me aguanto

No quiero estar en Twitter ni en Facebook. No quiero ver la tele ni leer. Pero hago todo eso porque ni me aguanto ni me apetece moverme. Y lo mejor es que nada me sirve para aliviar nada que no necesite tiempo. Tiempo.

Sólo me apetece comer. Y no debo.

Joder, esto es una mierda.

domingo, 24 de junio de 2012

Borrón y cuenta nueva

Desde cero. Washed away.

Inesperadamente, se acabó Koji Zigoto. Creo que debo contarlo aquí.
Querría desahogarme y contar la tortura psíquica y física. Muy mal. Pero no.

A ratos veo luz y a ratos sólo negro, pero hay que recordar la luz.

Y borrón. El borrón que se ha hecho efectivo este fin de semana y que espero que se convierta en cuenta nueva mañana lunes, cuando me confirmen que todo ha acabado, que no son necesarias más acciones, que estoy limpia de cuerpo y alma.

Gracias a todos los que en twitter y por cualquier otro medio nos habéis intentado consolar, animar, enviar besos virtuales o reales. Nos hemos sentido queridos, arropados, acompañados.

Gracias a mi jevi, tranquilo, angustiado pero paciente, amante, cariñoso, bueno, asustado y padre.

Gracias a mis amigos, los pocos que tengo, porque son un bien muy preciado y han vivido esto con nosotros a las duras y a las maduras. Gracias a los que se están convirtiendo en tales por acompañarme, animarme, visitarme, estar pendientes y hacerme llegar su cariño. Me he sentido tan arropada que se me ha quedado aquí en el pecho un calorcito que no sabría describir sin cursiladas o sin recurrir al manido chiste de la teta en el plato recién servido.

Ya puedo volver a coger a Minibere en brazos, comprarme algún vestido, hacer ejercicio, comer sushi y carpaccio, tomarme una Sangre de Ceres, jamón Serrano, follar lo que me dé la gana, comer en el comedor del curro (bendito sea, que me cuesta 3 euros y no tengo que cocinar) y mil chorradas más que no lo compensan todo, pero que pienso disfrutar.

Estaré bien. Estaremos bien.

miércoles, 20 de junio de 2012

Los demonios

Los demonios. Se me llevan. Se me llevan de los pelos, azuzados por las hormonas o porque toca, yo qué sé. Cabreo máximo, quiero matar, con mis manitas.

La ira me inunda como un nivel de agua que me asoma por los ojos.

Y si saber exactamente por qué. Que manda narices. Que a veces tiene una razón más o menos racional pero ¿así porque sí? Soy consciente de la chispa que ha prendido la mecha, pero de dónde ha salido toda esta pólvora. Por qué todo me viene grande y me ahoga, por qué estas ganas de tirar cosas y dar golpes que tengo que reprimir o volveré a quedarme sin tazas, sin puerta, sin aliento.

domingo, 17 de junio de 2012

Mini?

Acabo de caer en que di la buena noticia en twitter pero no aquí. Asumo que los pocos lectores que tengo están contados con los dedos de una mano y me siguen allí. Y luego he pensado que, si hay alguien que no está en ese caso, se habrá quedado con el post de la angustia.

Y EL BICHITO VIVE. Había crecido mucho y se le veía minúsculo, latiendo, VIVO.

De la emoción que sentí y siento casi mejor no hablar porque podría llenar folios. De la incertidumbre de Minibere he pasado a la comprensión de qué es un bebé, qué cambios traerá a mi vida y cuánto lo quiero ya, minúsculo bichejo sin consciencia ni carne apenas.

El caso es que se me ha ocurrido preguntar en Twitter cómo podríamos llamarlo ahora, antes de saber si será Minibere 2.0 o Minijevi/Minideye. Y, francamente, tras recopilar las sugerencias, he llegado a la conclusión de que el listado bien podría servir ante un tribunal para certificar la incapacidad o peligrosidad mental de más de uno.

Estas son las posibilidades que se me han ofrecido hasta ahora:

* DIU (por Dispositivo Intrauterino)
* búho (porque es de género indeterminado y una palabra corta y sonora)
* Koji (porque iba dentro de Mazinger)
* Koji Zigoto
* cólera
* chancro
* Quato (el mutante que iba en la barriga de uno en Desafío Total y que era clavadito a Jordi Pujol)
* agüelo o agüelito de Heidi (porque Fle está mu mal de lo suyo)
* bob esponja (léase razón anterior)
* el boquerón
* Caracol (porque son hermafroditas)
* Fork
* judiita tienna
* Lepruchancito del amor
* cosica-la-cosica
* tenia
* alien
* garbancete
* lentejita-chan
* MiniX

Y creo que no me dejo ninguno. ¿Alguna sugerencia más?




viernes, 15 de junio de 2012

Enviado desde mi iPad

He sucumbido,sí. Me siento como el culo, pero aquí lo tengo en el regazo, ronroneando y sabiéndose ganador de un adepto más: me he comprado un iPad. Yo, la ultra-android. El jevi decía que estoy chalada, que ya tengo el netbook, que ahora tenemos una mini obra puñetera y que si bla bla bla, en fin, lo lógico y normal. Pero me ha podido el ansia viva. Reconozco que no soy más shopaholic porque no tengo más pasta y que todo lo que tenga botoncitos y funcione con batería me vuelve loca. Que no tiene flash, que el iTunes de las narices, que si la abuela fuma pero... ES TAN MONO. Ya conozco sus virtudes y sus defectos, y me ha ganado por la resolución de pantalla. Y aún así, los remordimientos, las dudas. Que lo compré ayer y ahí lo he tenido sin abrir siquiera la caja, sobre la mesa. ¿Lo abro, no lo abro, lo devuelvo, lo cambio por un Galaxy Tab...? He tenido que volver a mirar las especificaciones técnicas de ambos al detalle para convencerme de que era una decisión racional y no una llamada al fondo de mi alma consumista desde la caja blanca de cartón suave. Y, al configurarlo, me encuentro con la firma automática de los correos: "Enviado desde mi iPad". Lo que viene siendo un "mira cómo molo" de toda la vida. Somos así. Y no me vale el desprecio de yo no soy un borrego de Apple como tú, porque me sigues dando la razón: te crees mejor que los demás, más listo, más cool, porque te niegas por sistema a tener algo de esa marca. Bueno, allá cada uno con su opinión. Yo prefiero Android mil veces, pero en cuanto a tablets, este es el que más me ha gustado. ¿Por qué tendría que ser defensora a capa y espada de una marca negándome a usar algo de otra que me gusta? Al final he abierto la caja hoy, casi con reverencia, y aquí estoy flipando en colores. Dándole a botones, probando cómo se configuran las cosas... El jevi me ha mirado, yo lo he mirado. Se ha mascado la tragedia y en el aire flotaban frases del tipo tú lo que eres es una jodía loca, quiero el divorcio, ya estás devolviendo eso mañana... Entonces ha cambiado la expresión dexteriana y ha dicho: Vale ¡Me quedo con tu netbook! Si es que Dios los cría...

miércoles, 6 de junio de 2012

La felicidad

El otro día andábamos discutiendo los conceptos de placer y felicidad en uno de los grupos de charlas a los que acudo. Aplicado al contexto en el que lo analizábamos, afirmaba la escritora argentina Cecilia Absatz que “el placer es comer un chocolate, la felicidad es bajar de peso”.

Por supuesto que no espero que estéis de acuerdo conmigo. Yo sí estoy de acuerdo con esa idea en el marco en el que se aplicó. Estamos hablando de una clínica de adelgazamiento donde se combinan psicología, nutrición y medicina, grupos de terapia y mantenimiento. Todos los asistentes a la charla son pacientes que hemos elegido estar allí. Así es que no espero que gente en su peso, gordos felices y público ajeno a la “secta” (como la denominamos algunos con cariño), coincidan en este juicio. Otro día si queréis os cuento por qué la llamamos así. Hasta tenemos gurú.

Ya me estoy justificando. Es que soy la hostia. La cabra tira al monte.

Pero a lo que iba. La felicidad depende mucho de tu estado. Y ya está. Por supuesto que tienes que tener cubiertas una serie de necesidades mínimas. Pero no estoy hablando de eso. Hablo de momentos en los que, con los mismos parámetros y condiciones, uno se siente el rey del Universo o no llega siquiera a la cagarruta pisada y pegada en la suela de dicho rey.

Y ahora estoy en el primer momento. Ni soy omnipotente ni lista, ni guapa, ni buena persona, ni lo sé todo ni lo tengo todo. Pero soy feliz. Y ya está.

Para ser desgraciada puedo buscar mil excusas: que no me siento realizada en el trabajo y no se me deja respirar, que tengo una edad para pensármelo y puede que este embarazo tampoco siga adelante, que tengo a la familia lejos, que los vecinos de abajo (hola Villamonguer) hablan como si todos estuvieran sordos (y al Monguerhijo ni se le entiende porque no vocaliza), que tengo el coche hecho polvo pero no puedo llevarlo a arreglar, que van a tener que hacerme obra en la cocina después del pastizal que pagamos por culpa de algo que la comunidad nos quiere encasquetar, que que que…

Para ser feliz puedo buscar mil razones: que tengo trabajo y está bien de condiciones, que tengo una edad en la que veo las cosas con perspectiva, que tengo una hija maravillosa, que a mi madre casi mejor tenerla un poco lejos, que los vecinos de abajo no son mala gente (o eso parece por ahora), que tengo un coche y el jevi POR FIN tiene carné, que todo pasa, hasta las obras…

¿Sabéis lo que quiero decir?

Estoy de reposo obligado. No me gusta hacerme de comer, echo de menos el comedor del curro donde todo me lo dan hecho. Me aburro. Soy demasiado extrovertida como para estar todo el día tumbada en casa. Pero estoy aprovechando para leer todo lo que puedo y estoy DISFRUTANDO. Me siento querida y mimada por las compañeros de blogosfera, por los twitteros, por los amigos y compañeros de trabajo que me llaman para darme ánimos.

Y he descubierto otra cosa que me ha sorprendido mucho: que ya sé estar sola. Que ya me gusto, con mis defectos. Pero que ya no me angustia estar sola sin saber qué hacer y con mis pensamientos. Hoy me he salido a la terraza. El jevi fue a comprar el domingo una mesita y dos sillas para que me dé el aire en esta reclusión forzosa. Y me he sentado a mirar el paisaje, al fresco, con mi café, junto a la jenízara de la Piticli tróspida. Veía un trocito de sierra, oía a los pájaros, pasaba un avión muy alto, algún coche, voces de niños. Se ha hecho de noche. Respiro el aire limpio. Ya no hay gritos ni calles estrechas ni me ahogo en el antiguo barrio. Las lucecitas aparecen entre los árboles. Piticli hace chirrí chirrí muy suavito.

Y soy feliz, qué puñetas, soy feliz.

lunes, 4 de junio de 2012

El lado positivo

De este reposo obligado estoy sacando algo positivo ya, tan pronto. Y es la lectura.

He leído más en estos dos días que en muchos meses. Y eso me calma, me serena, me pone de buen humor.

Hace años yo era una lectora compulsiva y era incapaz de dejarme un libro sin terminar, ya podía ser el peñazo del siglo.

Luego vino la depre negra y una incapacidad absoluta para leer. Ni me gustaba, ni entendía lo que leía ni conseguía pasar de las primeras páginas. Una hez.

Luego vino Minibere y sanseacabó. Porque para mí leer es un placer y no una costumbre. Y leer dos páginas para caer dormida con el libro en la cara o no entender nada de puro cansancio, pues mirusté que no. Y trasnochar cuando siempre duermes menos horas de lo necesario, tampoco. Sobre todo porque al día siguiente no doy pie con bola en el trabajo.

Y ahora tengo tiempo libre (mucho) porque se supone que tengo que estar tumbada y sin hacer esfuerzos. Así es que ocupo la mente del tema que ahora mismo me está siendo muy duro leyendo. Tres libros al retortero, como en mis tiempos mozos. Temas pendientes, a saber:

Una delgada línea (entre el exceso y la medida) del Dr. Máximo Ravenna, gurú de mis guruses, fundador del método y la clínica donde perdí mi sobrepeso de 35 kilos. Reflexión desde distintos ángulos de la obesidad en nuestros días y teoría que defiende este señor sobre el origen y solución de lo que califica como pandemia del siglo XXI.

Cuentos Completos I de Philip K. Dick, libro que me prestó Gacela hace como mil años y que no termino porque me da un perezón ho-rro-ro-so. Y no es que no me entusiasme el escritor ni el género, que me chiflan, es la resistencia a los nuevos comienzos. Me explico: cuando abres un libro y empiezan las descripciones y los personajes hablan por primera vez y tú estás perdido hasta coger todos los hilos y tomar posesión de la historia ¿no te parece abrumador? A mí sí. Sobre todo los relatos como los de este señor, que empiezan normalmente en mitad de una escena. Me da el agobio: pienso que no voy a enterarme, lo releo, lo vuelvo a leer, se me va la cabeza. Y el libro son todo relatos, así es que me pasa lo mismo una y otra vez. No es la comodidad de la zapatilla que ya se te desliza sola en el pie. Coges el libro para ver cómo sigue Firmin, qué nuevo enigma o revés sufrirá Sophie, por dónde saldrá hoy mamá, la madre del Marqués de Sotoancho.

Los cuadernos secretos de Agatha Christie, de John Curran. Este es uno de esos libros que compro por impulso. Esos ataques de ansia viva que me dan cada vez que entro en una librería. Se me antoja TODO y todo quiero leerlo YA. Tengo chorrocientos títulos producto de este ansia. Y ahí están. Este libro es para MUY FANES (¿fans? ¿fanses? AFICIONADOS) de la escritora (yo, yo, yo). Y también para gente que ya haya leído sus novelas Y LAS RECUERDE. Que no es mi caso. Así es que estoy leyendo un montón de spoilers seguidos sobre novelas cuya trama no recuerdo pero cuyo título sé seguro que leí en su momento. No hay problema: igual que olvidé las tramas, olvidaré los spoilers. Ventajas de ser Dori en forma humana. Si no eres ultra fan o no te has leído todas o la gran mayoría de sus obras, ni lo intentes: te parecerá un peñazo.

Querida Bichejo, ya sé que no te llego ni a la altura de los callos plantares (¿tienes callos? Jo, chica, vaya, no lo sabía) pero todo el día llevo pensando en hacer este amago de de post como los tuyos dedicados a la lectura. ¡Para una vez que puedo! :-D

domingo, 3 de junio de 2012

Malas noticias

A ver por dónde empiezo.

La frase de entrada y la idea en sí no son nada posteables. Al menos, no como yo desearía, pero ahí va.

Este es mi cuarto embarazo. Los cuatro han tenido amenaza de aborto en fases muy tempranas. Sólo Minibere siguió adelante. Y ahora estoy de reposo obligado. Otra vez lo mismo.

Las otras veces lo he mantenido en secreto y poca gente y muy allegada lo ha sabido. Por dos razones principales:

  • quería comunicarlo con alegría, llenándoseme la boca y el corazón de la buena noticia. No así, no “oye, que no puedo ir a trabajar/tu boda/la fiesta/la cena/la cita porque tengo amenaza de aborto y ni siquiera sé si el embrión está vivo. Nunca se sabe en fases tan tempranas”
  • me parecía más dolor del que podría soportar el que la gente me mirase con cara de pena y me tocase para darme una especie de pésame por el hijo perdido

Pero esta vez no. Es lo que hay. Y estoy (ataque de ansiedad mediante) mucho más serena. Qué se le va a hacer, es que son ya cuatro los positivos que he visto en un test y tres se fueron al carajo. Y algunos de forma bastante, digamos, desagradable.

Que es el momento justo, que quizás sea la última oportunidad, que tengo ya 41, que me cuesta dios y ayuda quedarme embarazada cada vez.

Que hay más cosas en la vida y si no sale, seguiré viviendo. Y si no sale, me dará el bajón un mes después, como todo. Porque no sé qué le pasa a mi cabeza, pero los acontecimientos gordos me golpean como un mes después para hundirme y que se me caiga en el mundo encima. Y esta vez no sé si será igual.

O a lo mejor no.

O a lo mejor vive. Ahora debería tener el tamaño de una semilla de sésamo. Qué chiquito.

Ya sé lo que viene ahora: reposo, urgencias, esperar a ver si crece, a ver si el corazón “arranca”, a ver si se pasa el sangrado y “agarra” bien, como si fuera una plantita. He tenido muy malas experiencias en urgencias de Maternidad en La Paz. Malos modos, frases hirientes, desprecio. Y yo de una prueba a otra, sangrando, temblando, llorando en silencio mientras les oía regañándome por hacerles perder el tiempo y después llamando idiota a mi médico de cabecera cuando les dije que no había ido motu proprio sino que me había mandado él. No, esta vez paso de ir a urgencias. Para que me digan lo mismo, que aún no se sabe, que reposo dos semanas y luego se verá. Y en la privada me tratan bien, pero las conclusiones son idénticas. Es que son lentejas.

Por favor, no quiero consuelos ni falsas esperanzas. Ya sé cómo funciona, en estos 7 u 8 años he leído todo lo legible, he cambiado de ginecólogo. Es lo que hay y punto. Amenaza de aborto, reposo, comprobación de estado del embarazo en un tiempo.

Siento la mierda de post, es lo que hay y, mientras no lo escribiese, no podría liberarme del peso para poder escribir otras cosas.

Mañana más, prometido.