jueves, 30 de agosto de 2012

Hacia el blanco

Pedir un viernes para ir lejos. Verde, verde y mar. Pájaros, nubes, verde, limonero y cielo a destajo. Seda de arena.

Encontrar un cielo a bocados, un verde irascible, a rodales. Mar de retales sucios, pájaros amarillos.

Nubes de rabia. Lluvia que duele. Azote de arena.

Querer ir a casa después de rendirse. Rendirse de puro cansancio. Peso en los hombros, plomo en los párpados.

Rezar como los ateos para que llegue el lunes. Lunes de oficina blanca pero lunes al fin y al cabo. Reloj, orden y embotamiento. Inmersión en las prioridades sin tener que pasar por la vida. Alienación. Algodones para el dolor, hielo para lo hinchado.

Así hasta que todo otra vez.

 

miércoles, 29 de agosto de 2012

Los candados

Tanta conexión, tan lejos pero tan cerca, a mi lado, al tuyo. Pero no poder tomar tu mano para apretarla un poquito y dar calor, cariño y amarillos. Si yo pudiera. Si yo supiera.

No sé cuándo me he vuelto tan desconfiada, tan lejos y tan de piedra. Por lo inmóvil digo. Tan que yo no soy lo que tú necesitas. Que yo no puedo tener la soberbia de ser bálsamo pero sí el dolor de nunca jamás llegar a serlo.

Cuándo me ha podido el desánimo y la losa de la impotencia. El candado de plomo que me cierra la puerta de los abrazos. Porque no son queridos ni necesarios porque son míos.

Y así es como de tu dolor nace el convencimiento de mi estupidez.

 

domingo, 19 de agosto de 2012

Un libro

Érase una vez una libro aburrido aburrido aburrido. Y nunca nadie terminaba de leerlo.

Érase un libro al tedio pegado érase un libro blasón y escrib...

No. Era un rollo, un tostón, un infierno soporífero. Animalito.

Era un atentado contra las ganas de leer.

Hasta la página 73.

En la página 74... Bueno, quién sabe qué había ahí.

De mano en mano, de pata de mesa a mercadillo.

Y al final acabó muriendo de asco.

 

lunes, 13 de agosto de 2012

Everybody's Changing II

Me ha dado de nuevo por escuchar una canción non-stop. Y esta vez el título, Everybody's Changing, me trae varias ideas a la cabeza partiendo de una misma base.

Los demás cambian. Yo no.

Por supuesto que yo también y la frase anterior es una gilipollez digna de la soberbia máxima y repugnante que circula por Twitter. Todo lo malo lo hacen los demás: LA GENTE. (Y yo no soy gente, claro: soy un sofá de escai).

Lo que quiero decir, sin circunloquios, es que a todos nos parece que los demás cambian. Y sí, pero nosotros con ellos. O sin ellos. O en paralelo tipo túnel de Sábato.

Como dice la canción, everybody's changing and I don't feel the same.

No somos el centro del Universo y el resto de personas con las que nos relacionamos no orbita a nuestro alrededor. Ellos cambian, nosotros cambiamos. Redefinimos nuestras interacciones, las mejoramos o empeoramos. Nosotros también somos parte activa y culpables o responsables del resultado de estas diferencias en comportamiento.

Y ahora hay que entender esto y actuar en consecuencia.

 

sábado, 11 de agosto de 2012

Everybody's Changing I

So little time

Try to understand that I'm

Trying to make a move just to stay in the game

I try to stay awake and remember my name

But everybody's changing

And I don't feel the same


Te invento.

Te amoldo y moldeo. Te acaricio la carne de barro y voy dándole forma para que seas lo que estoy imaginando. Construyo tu ser hasta en los detalles ocultos, esos que luego descubriré con fingida sorpresa. Y te querré o aborreceré después de lanzar una moneda al aire, según toque.

Te quiero porque eres mi creación.

Hasta que tomo conciencia del engaño y se me rompe el corazón en añicos que lloro por las esquinas, plañidera de dolor sin consuelo, histriónica e histérica. Porque nunca fuiste de mi propiedad y no actúas según lo pactado unilateralmente.

Y descubro que no te conozco de nada.

Y me das miedo y me aparto despacio.

 

lunes, 6 de agosto de 2012

¿Twitter off?

Me encanta Twitter. Si no fuera porque no puedo permitirme el lujo de usarlo desde el trabajo (so little time... como decía Jeremy, el hombre de ninguna parte que aparece en "El submarino amarillo") me pasaría la jornada soltando paridas. Ya tuve que hacer criba en su momento y dejé de seguir a un montón de gente a pesar de me pirraba por leer la mayoría de sus cosas. Es lo que hay. Y aprovechar las visitas al baño tampoco da para mucho. En fin: que me entusiasma Twitter pero no lo uso tanto como me gustaría.

Y porque me gusta tanto, hago pequeñas desconexiones de vez en cuando por distintos motivos. La ultima fue ayer. El motivo, un rollo patatero.

Estoy con una medicación que, mirustépordonde, tiene casi tantos efectos secundarios como primarios. Y uno de ellos tiene la culpa de mi último Twitter Off. Ha sido Deyector el que me lo ha hecho notar, no recuerdo con qué palabras, pero dice que estoy agresiva. Atención: no picajosa ni tiquismiquis ni. Agresiva. Tócate los tal Mariloles. No me tengo por bollito, más bien soy irascible, pero nunca agresiva.

Anoche, por un par de chorradas, no podía evitar entrar al trapo de casi cualquier cosa sin haber ya no sólo torero sino estoque, plaza... Ni siquiera trapo. Ni un triste kleenex, hoygan. Y le iba haciendo comentarios al jevi. Y entonces me lo dijo. Y me di cuenta de que tenía razón. No sólo por Twitter, sino por TODO.


No entro en si me gusta, me asusta o me desagrada: es que no soy yo. Y antes de acabar provocando que alguien que aprecio me mande a la mierda, hago un descansito.

Volveré en breve. Quizás esta noche, mañana o la semana que viene. Ni idea. Pero quería contarlo.

En cuanto a la medicación, bueno, ya se pasarán los efectos. Es lo que hay. Es raro.

 

viernes, 3 de agosto de 2012

If you're fond of sand dunes and salty air...


Delicia de desidia (y no aaah aah al borde del mar). Aburrimiento de mosca en el calor. Galbana.
Pero delicia.
Me ha costado dios y ayuda, pero he encontrado el puñetero vídeo (que se ve fatal). Relax.
Tumbona y arena, sol pero no calor. Me veo, me siento allí.
Y es tan agradable.

jueves, 2 de agosto de 2012

Los posts mentales

Cada día escribo y escribo. Escribo en mi cabeza. No tengo soporte físico, no puedo parar: suelo ir conduciendo o no tengo oportunidad de detenerme lo suficiente en la actividad que esté llevando a cabo. Así es que escribo posts que se quedan en mi cabeza: post mentales.

Y ahora ¿cómo los voy sacando? Si se han marchado. Si vienen solos. Vienen cuando quieren.

Son como un gato, como un pajarito. Tú llamas, pss pss missi misi. Y se te puede caer la lengua a pedazos llamando, que ellos, ni pío, ni miau. Nada, nothing, niente, como diría Salvatore.

Y cuando estás más despistado, notas las patas blanditas, el pelo suave, la plumilla, la presencia de carne templada aterrizar en tu hombro, subir a tu regazo. Unas vueltecitas para mullirlo. Y ahí está.

Cabrón.

Vas redactando en tu cabeza. Y todo es bonito. Y todo es ideal. Y te prometes, una vez más never again is what you swore the time before que NO vas a olvidarlo, que vas a llegar a casa, al curro, ADONDE SEA y vas a plasmar la idea en una pantalla. Que esta vez NO.

Mis cojones (dice el post-pajarillo).

Al menos hoy he abierto la tapa del portátil. Pero ni pajarillo ni gato. Este animalito esquivo que leéis ha llegado y ha empezado a teclear torpemente. Y me gusta. Pss pss… bonito, aquí, aquí…