jueves, 19 de septiembre de 2013

Para M.

Vengo a contarte que tu risa me da vida.

Verla es ver que te alejas un poco de la bruma que hace distancia, y te siento casi al alcance mi mano. Para coger la tuya y no soltarte. Apretarla y hacer pasar la corriente de mi sangre llena de fuerza. De mi cuerpo al tuyo.

Vengo a contarte que oír tu risa por teléfono me da vida. Se me encoge el alma de cascabeles y te siento un poco más cerca. Un hilillo como de baba rosa, de tu ser al mío. Ida y vuelta, como si pudiera atarte a la tierra. Lazo suave con el que sujetarte para que no te pierdas nunca.

Y cada reverberación en el aire de tu voz fina y blanca es un momento más de regalo. Y una posibilidad de volver a abrazarte.

Vengo a contarte que tu risa me da vida. Gracias por dejar que te la provoque, gracias por compartirla conmigo.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Cansada

Estoy cansada. Cansada. Cansada. De pelear contra molinos de viento. A qué seguir en pie luchando contra lo imposible. No puedo competir con una idea, una utopía. No puedo competir con ellos. Es demasiado grande y yo demasiado nada.

Estoy cansada de ser yo misma, de vivir en mi cuerpo, de estas chispas entre células que soy yo. Es difícil vivir conmigo. Y otras veces me lo pongo peor.

Cansada de respirar, de tener que dar una respuesta. De decidir qué y cuándo. Cansada de elegir y de tener que hacerlo. De no saber qué quiero.

Cansada de disculpar, de imaginar razones, de drama por todo, de intentar convencerme de que las cosas no son lo que parecen. De seguir caminando.

Cansada de hacer el esfuerzo, de que no se note. De que no parezca. De mirar de reojo. De que todo es demasiado difícil. Todo es una montaña y yo no sé escalar.

Cansada.