domingo, 29 de diciembre de 2013

De ángeles caídos, del miedo a volar.

Te he mentido. A lo mejor por eso ya no somos nada. Porque cómo voy a estar ahí para recogerte si caes, si tú ni siquiera me dejas rozarte con los ojos.  Yo te digo que sí, pero qué tontería, sabes que no es cierto. Y yo sé que no me cuesta nada vomitar palabras que no son más que aire.

Aún así, intentaría amortiguar la caída con mi cuerpo. Sólo si me dejases. Pero a veces, las más, no es cuestión de querer, sino de que no venza la impotencia y nos pegue esa guantada sin mano que tan bien sabe dar.

domingo, 22 de diciembre de 2013

Una taza

Poco a poco van cayendo como perlas lentas y suaves. En desorden, inesperadas. Primero los silencios,  luego el cruce de palabras sin boca.
Chof chuf, salpicando apenas. Y la taza se va llenando.
Brillos que se apagan al mojarse, ojos de sueño, el aire espeso como miel.
Una lágrima y mucha resistencia a cualquier sonido que no sea el de la tormenta dormida.
Los minutos se convierten en horas y las horas en humo. Luego viene un viento frío y hay que correr. Porque la taza ya está llena.
La agarro y me bebo hasta la última gota de todo. Y así se termina un día en la oscuridad.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Adicciones

Me estoy quitando. Como esa canción cómico-flamenca.
De las corrientes de aire, de las personas.
He dibujado un círculo con tiza, me he metido en una caja transparente, para que nada me toque.
Me estoy quitando. De las dependencias, de las opiniones y hasta de de las luces demasiado brillantes.
De agarrarme a ramitas ardiendo, de ti.

Y es difícil. Mucho.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Hay gente

Hay gente de la que vas sabiendo periódicamente. Gente que te preocupa, a la que tú le preocupas, cuya compañía es un disfrute no tienes duda de que mutuo.

Tú les preguntas cómo están, ellos hacen lo propio. Tú les mandas besos, ellos te responden.

Tú les llamas y ellos te cuentan. Tú les quieres y ellos…

Un día, adrede o no, tú no les preguntas, tú no les mandas besos, tú no les llamas. Y así otro día. Y otro. Y más.

Y pasan los cardos rusos por tu vida, como en una película del Oeste.

Y entonces te preguntas…

martes, 3 de diciembre de 2013

Dime

Dime que me echas de menos tanto como yo a ti. Dime que me buscas a cada rato no sabes dónde y que el aire está lleno de fuegos fatuos confundiendo el camino.

Dime que quieres darme la mano para perder el miedo a perderte. O para encontrarme en el caos y agarrarnos en caída libre.

Dime que recuerdas mi respiración y los latidos lentos que no has llegado a escucharme.

Dime que no te irás.

Miénteme.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Despedidas: J.

Te busqué en la voz, en el mar y en una taza de chocolate caliente. Te busqué, consciente de que no eras,  de que no tenías lo que necesitaba. Pero como nunca se sabe, yo seguí mirando por los rincones. Incluso con la punta de los dedos examiné los lomos de tus libros.

Darme cuenta de que tú no eras el lugar, ni tu casa mi balsa en la tormenta me vino dado. Como si me hubiese sacudido una descarga, allí mismo, en aquel sillón de cuero. Sentí la urgencia de salir corriendo. Y no volver.

Entré para matar la idea de llegar a la orilla de tu mano. Fue una despedida urgida por mis ganas de escapar. Un tanto desubicada pero firme. Porque tú no eres lo que necesito.

Pero gracias.