jueves, 24 de enero de 2013

La medida aproximada.

Y aprovechando que es la hora ya de arreglarme para irme a currar, voy a escribir una entrada. Porque sí y porque he encontrado el teclado inalámbrico que me trajo Papá Noel, que ya me vale.

Y porque estoy intentando encontrar la medida de mi ira. Cabrearme cuando tengo que hacerlo y dar un golpe en la mesa con el puño. Que me resbale lo que me tiene que resbalar y no que sólo consiga dolor de estómago y ninguna ventaja.

Ayer fue un buen día para eso. Claro que tengo que afinar. Hay mucho tramo entre cegarse y bloquearse cuando no sirve para nada y dar ese puñetazo en la mesa para que dejen de tomarte por idiota. Cada vez me sale menos mal.

Hoy volveré a intentarlo.

martes, 22 de enero de 2013

Distancia de seguridad

Yo te quiero, pero a veces lejos y a veces cerca. Y así es difícil, más bien imposible.

Porque esto es fascinación. No se me ocurre otro calificativo. Etiqueta que clasifica y uf quédate tranquila que ya no hay caos. Pero sí lo hay.

Porque me fascinas. Adivino sombras y fuegos artificiales. Y ahí en el fondo de tus ojos líquidos está la luz negra. Esa mancha apenas perceptible de la que soy incapaz de saber si es una luz agujero negro que va a devorarme (o aún peor, a dejarme viva, a medio comer), un puntito que me invento por lo del misterio y la aventura, un agujerito lleno de sésamo tostado, dulce y secreto o una mancha de mierda en mi propia pupila hecha de miedo e inseguridades.

Así es que creo que me dejo querer, pero siempre con la mano tendida. No para que la tomes, sino como tope y barrera. Hasta aquí, no te acerques. Lánzame monedas para que baile, pero no me toques.

Y me pregunto todo el tiempo si soy precavida e intuitiva o simplemente imbécil y loca.

sábado, 19 de enero de 2013

Prueba de vida

Probando a escribir cuando no quieres abrir la caja de dentro. Qué raro ¿no?

Queriendo escribir pero sin querer compartir.

No sé si me saldrá.